viernes, febrero 23, 2024
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El Real Murcia fue el primer club español en contratar mujeres en su estadio

Esta semana, el Real Murcia ha hecho historia al nombrar a María del Mar Carrillo como su primera presidenta, marcando un hito en los más de cien años de existencia del club. En un momento significativo para la entidad pimentonera, María del Mar Carrillo asume el cargo de presidenta tras servir como vicepresidenta y ahora se convierte en la máxima autoridad en el consejo de administración del club.

Este nombramiento no solo destaca por ser un paso crucial en la evolución del Real Murcia, sino que también evoca un episodio que ocurrió hace 45 años cuando el club fue pionero en el fútbol español al anunciar la incorporación de personal femenino en su estadio para los días de partido.

Caos en la inauguración de la grada de preferencia de La Condomina

Para contar esa historia hay que remontarse al 15 de octubre de 1978, momento de la inauguración de la Grada de Preferencia en el Estadio de La Condomina, un evento que prometía emociones y un ambiente festivo. Sin embargo, la jornada se tornó inolvidable por un episodio que impactó tanto a los aficionados como a la directiva del club.

En ese día, el Diario Línea informó sobre los desafíos que surgieron durante el partido contra el Real Betis Balompié. El descontrol en los accesos al estadio se convirtió en la nota discordante de un día que se esperaba festivo. El presidente del club, José Moreno Jiménez, junto a su esposa, se vio atrapado en medio de un caos que sorprendió a todos.

La noticia relató: «El incidente que protagonizó el presidente grana, José Moreno Jiménez, fue chocante. En unión de su esposa, cambiaría el cómodo asiento de la Grada de Preferencia – una butaca de cien mil pesetas – por el duro cemento del rincón que une esta localidad con el sector B. ¿Qué pasó? Pues, estaba previsto que habrían de registrarse incidencias y problemas en el día de estreno del graderío, una inauguración forzada y anticipada por las circunstancias. Era de prever que se suscitaran atascos, búsquedas de las localidades correspondientes y la toma de butacas que no correspondían a los ocupantes.»

El caos en los accesos llevó al presidente a tomar una inusual decisión. Moreno Jiménez, quien había adquirido butacas de alto valor para sus familiares y él mismo, encontró que las localidades ya estaban ocupadas por otras personas. Ante esta situación, el presidente se vio obligado a tomar medidas inesperadas.

Solicitó a Damián, el encargado del pequeño bar en la sala de directivos, que desalojara las butacas necesarias para instalar a su familia. La respuesta de Damián fue un rechazo alegando que no podía llevar a cabo esta acción, ya que era una tarea que sobrepasaba sus competencias como acomodador. El desencuentro llevó al presidente a expresar su frustración e insultar, no solo a Damián, sino también a otros empleados presentes. Finalmente, Moreno Jiménez optó por sentarse en el rincón, desde donde siguió el desarrollo del partido.

Despido de todos los empleados de campo

Tras esto, la directiva del Real Murcia actuó rápidamente para abordar la problemática que surgió durante la inauguración de la Grada de Preferencia. En una rueda de prensa encabezada por el presidente del club, José Moreno Jiménez, y el vicepresidente social Jesús Zamora Fernández, se anunciaron decisiones cruciales que cambiarían el rumbo de la experiencia de los aficionados en La Condomina.

En la edición del Diario La Verdad del 17 de octubre de 1978, se informó que el Real Murcia optó por prescindir de todo el personal que hasta ese momento se había encargado del control de accesos al estadio, inspección y acomodación de los espectadores. La solución que se propuso fue sustituir a este personal por mujeres jóvenes, en un rango de edad comprendido entre los 18 y 30 años. Estas nuevas empleadas, que desempeñarían un papel fundamental en la organización de los partidos, recibirían una remuneración de mil pesetas por cada encuentro en el que trabajaran.

Además, como parte de este proceso de cambio, el Real Murcia anunció la creación de nuevos puestos de trabajo que también serían ocupados por personal femenino. Estos roles incluyeron las áreas de Información y relaciones sociales, la designación de una Jefa de personal de campo y el servicio de acomodación en la grada. Las medidas tomadas por el club buscaban no solo mejorar la organización en el acceso al estadio, sino también promover una atmósfera más ordenada y acogedora para los seguidores del Real Murcia.

Tras conocerse la noticia de que el Real Murcia tomaría medidas para introducir personal femenino en el estadio, se produjo un aluvión de solicitudes de mujeres interesadas en ocupar las 50 plazas previstas para estos nuevos puestos. El anuncio generó un gran interés en la comunidad, y muchas mujeres presentaron sus candidaturas para participar en esta iniciativa pionera en el fútbol español.

Carta al presidente por parte de los empleados despedidos

Además, los empleados que habían sido cesados debido a los incidentes en el partido Real Murcia – Real Betis tomaron una inusual pero valiente decisión. En respuesta a las noticias sobre su despido, estos empleados publicaron una carta en varios medios de comunicación dirigida al presidente José Moreno Jiménez. En la carta, expresaron su desacuerdo con la decisión y cuestionaron la justificación detrás del despido colectivo. La carta, que reflejaba el sentir de estos empleados que habían dedicado años al servicio del club, decía lo siguiente:

«Con arreglo a las noticias publicadas en la prensa (diarios de Murcia, LA VERDAD y Línea), los días 18 y 19 del presente mes de octubre de 1978 con respecto a los incidentes ocurridos en el campo de La Condomina, el día del partido Betis-Murcia, sobre el problema de las butacas, que, cuando usted y su señora iban a ocupar sus respectivos asientos, ya se encontraban ocupados por otros señores, y ante los hechos ocurridos, su señora y usted ocuparon unos asientos en el rincón…

Señor presidente, nos quiere usted decir, ¿qué culpabilidad tenemos los porteros e inspectores, tanto exteriores como interiores, para que usted haya tomado tal resolución.

Creemos que después de estar prestando servicios al club durante unos 15 años, otros 20, 30 y hasta más años, sufriendo las consecuencias y exigencias del público, y las inclemencias del tiempo, como son calores, fríos, lluvias, insultos y palabras deshonestas por muchos señores, por imponernos cumplir con nuestro deber y defender los intereses del club Real Murcia; creemos, señor presidente, que si usted, algún directivo o jefe de personal nos hubiera cogido en algún fraude al club, en nuestros servicios, tendría razón de sobra para tomar la tal decisión de despido de todos los empleados del personal de La Condomina (creemos que se debe castigar a los culpables que no cumplieron con su deber), pero no a los inocentes de culpabilidad, que con tanto esmero e interés hemos defendido los intereses del club.

Quizás, señor presidente, los fraudes y «tufos» se originen por otras causas y procedimientos y no por las que usted menciona en la prensa.

En espera de que nos dé una respuesta concreta a los empleados que comprendemos la plantilla de La Condomina, personalmente, como en otras ocasiones nos reunió en una comida de hermandad, elogiándonos nuestros celo, honradez e interés por defender los intereses de nuestro querido club Real Murcia, durante tantos años…, ninguna directiva ha tomado esta decisión y usted, sí.

Los empleados del Club Real Murcia dicen… señor presidente: ¿Por qué nos han estado pagando 400, 350 y 250 pesetas, a inspectores, porteros interiores y exteriores y ahora ofrece usted 1.000 pesetas, para las mujeres?

En nombre de todos los empleados cesados.»

Esta carta, llena de dudas y cuestionamientos por parte de los empleados afectados, puso de manifiesto la tensión que rodeó la decisión del Real Murcia de introducir personal femenino en el estadio.

Paso atrás de la directiva del Real Murcia

Tras la controversia generada por la decisión de introducir personal femenino en la gestión de La Condomina, la directiva del Real Murcia decidió dar un paso atrás. El presidente del club, José Moreno Jiménez, expresó su deseo de calmar la situación y rectificar la medida inicial.

Tras regresar de una reunión en Madrid con otros presidentes de clubes de Segunda en la Federación, Moreno Jiménez comentó la situación: «A mi regreso de El Ferrol me he encontrado con un auténtico barullo provocado por la medida que anunciamos de cesar a algunos empleados de La Condomina, no a todos, para sustituirlos por azafatas. De no haberme tenido que marchar yo el martes de la pasada semana a Madrid, para asistir a una reunión de presidentes de clubes de Segunda en la Federación, y seguir desde Madrid a El Ferrol, puedo asegurar que todo este barullo no se hubiese organizado. Se habría celebrado una reunión con los empleados del campo, incluso en presencia de los medios informativos, y se hubiese llegado a una solución rápida y amistosa».

Esta decisión de la directiva permitió que la mayoría de los empleados afectados fueran readmitidos en sus puestos. Sin embargo, el Real Murcia continuó con su plan de introducir personal femenino en el estadio, aunque finalmente, las azafatas seleccionadas para estas nuevas funciones no recibirían la remuneración inicialmente anunciada. El total del equipo de empleados, incluyendo porteros, inspectores, acomodadores, entre otros, se elevaba a 190, de los cuales unos 80 acudían a La Condomina en días de partido para cumplir funciones específicas.

El club decidió seleccionar unas cuarenta o cincuenta azafatas, pero solo veinte tendrían una misión específica cada día de partido, realizando tareas en el interior del campo, como trabajar en la oficina de información y relaciones públicas, o la acomodación en la grada de Preferencia, entre otras. Estos puestos de azafatas no serían remunerados con las mil pesetas originalmente anunciadas, sino con una cantidad inferior que el Real Murcia establecería y comunicaría a cada una de las aspirantes.

Además, el club anunció que se ejercería una vigilancia más estricta en las puertas de acceso a La Condomina, y aquellos empleados de las mismas que fueran sorprendidos «in fraganti,» es decir, permitiendo la entrada de personas sin pagar, serían despedidos de inmediato.

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